¿Por Qué la Pizza Sabe Tan Bien? La Respuesta Científica que Te Sorprenderá

2586 Visitas | junio 25, 2024

Investigadores han desvelado los componentes químicos y reacciones que convierten a la pizza en uno de los alimentos más adictivos y deliciosos del mundo.

En un mundo donde las diferencias a menudo nos separan, es reconfortante encontrar algo que nos une: la pizza. Esta delicia global trasciende fronteras y culturas, convirtiéndose en un verdadero placer universal. La pizza no es solo un alimento; es una sinfonía de sabores y texturas que deleita nuestros sentidos.

Las cifras confirman su popularidad: en Estados Unidos, se consumen 350 rebanadas de pizza cada segundo, y aproximadamente el 40 % de los estadounidenses la disfrutan al menos una vez por semana. A nivel mundial, el mercado de la pizza congelada también está en auge, valorado en 16.200 millones de dólares en 2020 y proyectado a alcanzar los 23.300 millones de dólares en 2027.

¿Qué hace que la pizza sea tan irresistible? Según Jeffrey Miller, exchef y profesor asociado de Gestión de Hostelería en la Universidad Estatal de Colorado, la pizza combina ingredientes que son naturalmente atractivos para el paladar humano. Miller explica que los humanos tenemos una predisposición hacia alimentos grasos, dulces, ricos y complejos, y la pizza ofrece todos estos elementos: el queso es graso, las carnes como el pepperoni son ricas y la salsa de tomate es dulce.

Estos ingredientes no solo son deliciosos por sí mismos, sino que su combinación es especialmente gratificante. Miller destaca que uno de los secretos del sabor de la pizza es el glutamato, un compuesto presente en el tomate, el queso y algunas carnes, que activa nuestras papilas gustativas y envía señales al cerebro que nos hacen desear más.

Además, la preparación de la pizza implica reacciones químicas fascinantes que mejoran su sabor. La caramelización de los azúcares en la cebolla y el tomate bajo altas temperaturas libera una gama de nuevos sabores. Paralelamente, la reacción de Maillard, que ocurre cuando los aminoácidos de los alimentos reaccionan con los azúcares, da al queso y a la carne ese borde crujiente y dorado tan característico.

Curiosamente, la pizza también cambia de sabor al día siguiente. BBC Science Focus señala que el frío del frigorífico modifica la estructura de los sabores, haciendo que la pizza fría sea más salada y, para muchos, aún más deliciosa debido a la interacción entre la grasa del queso y la base de tomate, que evita que la masa se empape.

La historia de la pizza es tan rica como su sabor. Originaria de Nápoles en el siglo XVIII, donde era un alimento económico para los trabajadores, la pizza ganó fama gracias a la reina Margarita en 1889, quien se enamoró de una pizza adornada con tomates, mozzarella y albahaca. Este evento no solo le dio nombre a la pizza Margarita, sino que también marcó el inicio de su reconocimiento como un plato auténtico italiano.

A principios del siglo XX, los inmigrantes italianos llevaron la pizza a Estados Unidos, donde rápidamente se adaptó y evolucionó. Surgieron estilos distintivos como el Chicago Deep Dish y el New York Thin Crust, además de innovaciones como la pizza congelada y la expansión de cadenas de entrega a domicilio como Domino’s.

Hoy en día, aunque la pizza ha experimentado transformaciones que la alejan de sus raíces napolitanas, cada porción sigue deleitando a generaciones de todas las culturas. La próxima vez que disfrutes de una deliciosa pizza, ya sea recién hecha o del día anterior, recuerda que no solo estás alimentando tu cuerpo, sino también participando en una rica historia de tradición culinaria y evolución constante.


Autor: Hernan Millabuur


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