Niños tristes y sin ganas: Una de las razones de la inasistencia en la educación inicial

406 Visitas | agosto 18, 2022 0 Likes 0 Ratings

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Yasmin Delgado

En los últimos dos años, la inasistencia a clases presenciales de alumnos de educación parvularia e inicial ha aumentado a niveles críticos, afectando la trayectoria educativa y las habilidades socioemocionales. Académica de educación USS advierte signos para evaluar su salud mental.

Un informe elaborado por el Mineduc comparó la asistencia de estudiantes del 2019 con el 2022, y develó que los peores índices se encuentran en los niveles de prekínder y kínder, con un 64% de estudiantes con inasistencia grave en educación parvularia.

Entre las razones de la inasistencia está en primer lugar la salud de los estudiantes y el clima; sin embargo, el monitoreo incluye también factores como problemas socioemocionales y desmotivación de los alumnos. Esto se complementa con estudios que reflejan que en los últimos dos años preescolares y escolares chilenos han visto disminuida su salud mental, presentando síntomas como tristeza, falta de ganas o problemas para dormir.

 

¿A qué signos estar alerta?

Carola Quinteros, directora de Pedagogía en Educación Diferencial de la USS asegura que “si asociamos el estudio con los acontecimientos de los dos años, podemos entender que nuestros niños están más irritables y con menos energía”, indica.

Por eso, asegura que es importante que tanto padres como profesores estén alerta a los síntomas o signos que presenten en el diario vivir. “Uno nunca tiene que perder de vista que los niños por definición deben ser inquietos y con mucha energía. Cuando los niños están muy pasivos es una luz de alerta de que algo puede estar pasando”, afirma.

La académica advierte que, de acuerdo con el Instituto de Salud Mental de Estados Unidos, los niños de educación parvularia e inicial podrían necesitar ayuda médica presentando los siguientes síntomas:

  • Si tienen rabietas frecuentes o están irritables la mayor parte del tiempo
  • Si hablan con frecuencia acerca de sus miedos, temores o preocupaciones
  • Si presenta malos hábitos de sueño, como insomnio o pesadillas frecuentes
  • Si no están interesados en jugar con otros niños
  • Si están moviéndose constantemente y no pueden sentarse tranquilos, a menos que estén frente a una pantalla.

“Son muchos los desafíos sociales que están teniendo nuestros niños en este período. Tenemos que entender que vieron disminuidas gran parte de sus habilidades sociales durante estos años, por lo que como padres debemos acompañarlos, apoyarlos e incentivarlos”, finaliza Quinteros.


Autor: Yasmin Delgado


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