Aplican bioinsumos para mejorar suelos en zonas de extrema restricción hídrica, mediante sistema circular

376 Visitas | abril 8, 2023


 

En Los Molles, Región de Valparaíso, la reconocida familia autosustentable de “Granja La Pachamama”, aprendió sobre la importancia de regenerar suelos, conociendo tres técnicas para la elaboración de bioinsumos, utilizando los desechos de sus animales y plantas.

 

Ácido húmico, vermicompostaje y compostaje, utilizando desechos de la parcela y los guanos de los animales, ya están siendo utilizados por Macarena Valdés y Marco Aceituno en este duro clima de secano costero en el cual viven junto a sus tres hijos.

 

En medio del cerro, con suelos pobres en materia orgánica y un déficit hídrico ya histórico, aprovechan el guano de sus animales y la mínima agua que recolectan de sus techos para asegurar humedad y nutrición a la tierra, generando alimentos para su familia y sus más de cien animales.

 

Por los avances y aprendizajes que han realizado en su predio, esta familia ha sido reconocida por diversas instituciones como el Ministerio de Agricultura de Chile e internacionales como el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, IICA. Actualmente trabajan junto a municipalidades, empresas y otras organizaciones compartiendo sus experiencias con otros agricultores del país, cumpliendo su sueño de capacitar a otros y compartir su experiencia de una producción sustentable desde la economía circular, como modelo de producción útil y apropiado para ser replicado por muchas otras familias que enfrentan condiciones similares

 

Mediante un proyecto multidisciplinario apoyado por la Fundación para la Innovación Agraria, FIA, han tenido el soporte especialistas en diferentes áreas como la agroecología, riego y cultivo de especies forrajeras, para adquirir las herramientas que les permita avanzar hacia la autosustentablidad, pero también para compartir su experiencia con sus pares mediante la capacitación, transformando su granja en un Centro de Extensión de Agroecología y Economía Circular para zonas áridas, donde se podrá visibilizar un ejemplo concreto de economía circular plasmado en una unidad agrícola familiar.

 

Fabiola Sepúlveda, Investigadora/Extensionista, Diplomada en Agricultura Orgánica, es parte del equipo de profesionales del Instituto de Investigaciones Agropecuarias INIA, que están ayudando a esta familia a capacitarse y seguir conociendo técnicas para adaptarse al cambio climático y a las condiciones en que se encuentran.

 

“En esta ocasión conocieron sobre tres bioinsumos: Ácido húmico, vermicompostaje y compostaje, enfocados en mejorar el suelo a través de la incorporación de materia orgánica y microorganismos, lo que ayudará a retener una mayor humedad en el suelo, ya que ésta actúa como efecto esponja, permitiendo conservar por mayor tiempo la poca agua que ellos obtienen de la garuga de la mañana o de las lluvias mínimas que caen en el sector, dando mayor factibilidad a que los cultivos que tienen puedan durar y completar el ciclo productivo” nos comentó la profesional.

 

Marco nos cuenta que habían intentado varias veces este tipo de prácticas, “de alguna u otra forma se nos morían las lombrices o el material que sacábamos no era el adecuado, nos faltaba que nos explicara una profesional, para nosotros entender el porqué de las cosas y poder también nosotros pensar realmente cómo usar nuestros desechos”.

 

La profesional nos enseñó que podíamos incorporar materia orgánica utilizando la alfombra de raíces de nuestro forraje hidropónico que, aunque se puede dar en su totalidad de alimento a los animales, descubrimos es el insumo que nos faltaba para llegar a un buen compost y a preparados de calidad”, complementó Macarena.

 

Estas 3 técnicas en las cuales se les capacitó, complementa la especialista, están enfocadas a la economía circular de la parcela, utilizando los residuos que ellos mismos generan en su predio, que son principalmente de los guanos de los animales, insumo para los ácidos húmicos que se hacen con hidróxido de potasio, generando un preparado que ayuda a nutrir el suelo y a incorporar microorganismos.

 

En vermicompostaje se trabajó utilizando estructuras que ya tenían en el predio logrando junto al guano que recolectan y a la materia orgánica que tienen disponible para comenzar a generar humus de lombriz y el lixiviado, que son insumos para fertilizar y fortalecer suelos permitiendo producir.

Para el compostaje se les enseñó sobre su elaboración, la posterior selección del sector, la preparación de los residuos, la construcción y manejo de las pilas de compostaje y temas que son muy importantes como el control de temperatura y humedad que permitirán tener un producto de calidad para aplicar a sus suelos. También aprendieron a realizar un monitoreo con termómetro, realizar volteos para que el producto sea homogéneo y a generar un diseño de la planta de compostaje acorde al espacio disponible incorporando otros elementos como el cartón que retiene humedad.

 

Todos estos insumos, enfatiza Fabiola Sepúlveda son muy importantes porque “un mayor contenido de materia orgánica implicará mayor retención de humedad y nutrientes, y mayor resiliencia a condiciones meteorológicas adversas”.

 

Para la directora del proyecto, Viviana Barahona, Investigadora/Extensionista del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) estas capacitaciones son fundamentales porque será el material que ellos se encargarán de ir multiplicando a sus pares mediante su centro de extensión. “Acompañando la experiencia de esta familia, apoyamos a los territorios desde el conocimiento y la transferencia de tecnologías, lo que nos permite ajustarlas, para que sean replicables, limpias, agroecológicas, y, adaptadas a las condiciones de escasez hídrica”.

 

Este proyecto cuenta con el apoyo de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA). Para Andrés Gálmez, representante macrozonal de FIA en la Región de Valparaíso “el desafío de transformar la experiencia de Macarena y Marcos en un Centro de Extensión y Capacitación en prácticas innovadoras de agricultura sustentable para zonas áridas y semiáridas con foco en la agricultura familiar campesina, es una tremenda oportunidad para resolver las necesidades de alimentación y de subsistencia de muchas comunidades”.


Autor: Yasmin Delgado



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