SÓCRATES: SENTENCIADO A MUERTE POR ENSEÑAR A LOS JÓVENES A PENSAR POR SÍ MISMOS

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Sócrates fue uno de los filósofos más importantes de la historia de la humanidad. Sin embargo, son pocas las personas que saben que en realidad, murió ejecutado. Pero ¿Cuál fue su delito? Fue acusado de “corromper a los jóvenes”, ya que estaba enseñándoles a pensar por sí mismos y a ser críticos.

EL FILÓSOFO QUE DESPERTÓ A LA JUVENTUD ATENIENSE

Sócrates fue juzgado en el año 399 a. C., acusado de los delitos de impiedad y “corromper a la juventud” de Atenas. Para esa época, tenía 70 años y era conocido por su increíble dialecto argumentativo que llevaba a las personas a cuestionar todas las cosas de su sociedad. Entonces ¿Qué fue lo que hizo mal?

En principio, se dedicó a desafiar a los atenienses en conversaciones: haciendo que todos, desde políticos hasta poetas, cuestionaran hasta sus propias creencias, enseñadas desde muy pequeños en la cultura de Atenas.

Se dedicó a desafiar a los atenienses en conversaciones: haciendo que todos, desde políticos hasta poetas, cuestionaran sus propias creencias. Esto provocó que fuese visto como una amenaza por muchas personas, especialmente para los líderes atenienses que lo veían como un peligro para la estabilidad.

Para la época, Atenas acababa de ser devastada por la peste y la guerra del Peloponeso, y la democracia estaba al borde de la destrucción. Parecía que el panteón de los dioses estaba enfurecido y las personas estaban listas para usar chivos expiatorios con tal de calmar al pueblo.

En la antigua Grecia, especialmente en Atenas, se creía que las acciones de una persona podrían provocar el mal a toda la población al incitar la ira de los dioses, por eso el delito de impiedad era una acusación muy grave. Pero Sócrates no adoraba a los dioses tradicionales y estaba abiertamente influenciado por un daimon; una voz interior cuyo consejo solía a seguir.

Cuando tuvo la oportunidad de escapar del juicio donde lo condenarían, el daimon de Sócrates le dijo que no lo hiciera. Así que decidió enfrentarlo, preparado para dar una última lección a los atenienses.

EL JUICIO DE SÓCRATES

El jurado que lo juzgó era de 101 ciudadanos. Sobre este juicio existen solamente dos documentos que sobrevivieron a nuestros días. Uno de ellos pertenece a Platón, que asistió personalmente.

Sócrates fue desafiado a torcer a la juventud en contra de la democracia y la autoridad en general. Por ejemplo, dos de sus estudiantes habían liderado golpes antidemocráticos. Pero en lugar de preparar un gran defensa complaciente, dejó claro su disgusto por la democracia, así que no dejaría de impartir su filosofía.

Pero ¿por qué no le gustaba la democracia? Cómo podemos ver en La República de Platón, Socrátes compara al Estado con un barco. La votación inculta sobre la política es tan ilógica como que un barco sea tomado por una tripulación sin conocimientos de navegación.

En este sentido, la democracia es tan buena como la educación que se imparte en la nación.

Sócrates tampoco quería que solo una clase privilegiada fuesen los votantes. Quería que todos tuviesen la capacidad de pensar lo suficientemente profundo y racionalmente como para ser dignos de participar y elegir a sus líderes.

Fue eso lo que nos llevó a su declaración más famosa, la cual fue hecha durante el juicio:

«La vida no examinada no vale la pena vivir».

Para Sócrates, la autorreflexión profunda era el camino hacia una vida significativa. Él creía que tenía el deber cívico otorgado por Dios de fomentar esto en todos. Esta fue su defensa clave: que en realidad no era profesor. No les decía que pensar, sino cómo, cuestionando las cosas de manera lógica.

«Si resulta ser un mal hombre o un buen hombre, eso no puede ser mi responsabilidad, ya que nunca le enseñé nada».

También explicó por qué sus métodos molestaban a las personas, especialmente a las élites políticas respetadas: porque exponía su ignorancia y sus creencias no examinadas.



«Fui y traté de explicarle que se creía sabio, pero que en realidad no lo era; y la consecuencia fue que me odiaba».

Pero aun así, el jurado emitió el veredicto de culpabilidad, con 281 votos y 220 en contra, así empezó la sentencia. En lugar de pedir un castigo leve, como el exilio, Sócrates se burló de ellos, exigiendo comidas gratis de por vida por su servicio.

PENA DE MUERTE POR ENVENENAMIENTO

Es probable que eso haya sido lo más “socrático” que pudo haber hecho. Sabiendo que una sentencia de muerte estaba en juego, descubrió su carnada y desafió a las personas que realmente no querían ejecutarlo o considerar las consecuencias de su fallo, hasta el fondo.

Aun así, evitar la muerte no era muy importante para Sócrates. Cuando llegó el momento, se bebió la cicuta de buena manera, como si se tratase de un vaso de vino. Pero no sin decir un mensaje final, directamente para el jurado:

«No es difícil evitar la muerte, señores; es mucho más difícil evitar la maldad, porque corre más rápido que la muerte».

Claramente, la memoria del filósofo no murió y es recordado, y probablemente, será recordado eternamente por una sociedad que agradece haber sido uno de las primeras personas en promover la mente crítica y el cuestionamiento de las cosas.

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Ian Muñoz

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