CLAUDIO ÁLVAREZ, JOVEN CHILENO DE 22 AÑOS QUE CONVIRTIÓ EL PLÁSTICO EN COMBUSTIBLE

Captura Noticia Combustible

Claudio Álvarez, un joven de 22 años y estudiante de Ingeniería en Automatización y Robótica, ha desarrollado un proyecto revolucionario: convirtió plástico en combustible. Esta innovadora idea, presentada como su proyecto de título, no solo le valió la nota máxima, sino que también lo posicionó como pionero en Chile en esta tecnología.

Álvarez, con la ayuda de su padre, construyó un horno en el patio de su casa, utilizando materiales accesibles. «Todo surge de la problemática de la contaminación de los plásticos,» confesó el joven. Inspirado por la urgente necesidad de combatir la contaminación plástica, especialmente la que termina en los océanos, Claudio decidió abordar el problema desde su campo de estudio.

EL PROYECTO DE CONVERTIR PLÁSTICO EN COMBUSTIBLE

El proyecto de Claudio se desarrolló en varias fases. Primero, creó una maqueta para demostrar la viabilidad de convertir plástico en combustible. Luego, automatizó el sistema e incorporó tecnología de monitoreo para asegurar un proceso eficiente y seguro.

La investigación fue crucial. Claudio determinó las temperaturas óptimas para convertir distintos tipos de plástico, incluyendo polietileno de alta y baja densidad y polipropileno. Estos materiales se seleccionaron por su potencial para producir diferentes tipos de combustible, como bencina y diésel.

También investigó los materiales adecuados para la automatización y los sensores necesarios para controlar las altas temperaturas del proceso, que alcanzan los 430°C.

El rol de su padre fue fundamental en la fabricación del horno y en la construcción de la maqueta. «Me ayudó mi padre en su empresa con la creación del horno y la maqueta, utilizando fierros, acero y cobre,» detalló Claudio. Para la automatización y las pruebas, Claudio utilizó los laboratorios de su universidad, donde recibió herramientas esenciales, aunque tuvo que adquirir los sensores por su cuenta.

EL FUTURO Y LAS POSIBILIDADES DE ESCALABILIDAD DEL PROYECTO

Claudio es consciente del potencial de su invento, pero también de los desafíos que enfrenta. Su profesor guía, Francisco Ferrada, ingeniero civil eléctrico y magíster en automatización, ve un gran futuro en este proyecto. «Hace muchos años que no veía un desafío tan importante,» comentó Ferrada, destacando la relevancia del proyecto para cambiar la mentalidad sobre el reciclaje.

Por ahora, Claudio evalúa varias opciones, como patentar su idea, presentarla en exposiciones, venderla o buscar algún convenio con empresas.

LA IMPORTANCIA DEL IMPACTO AMBIENTAL EN EL PROYECTO

El impacto ambiental del proyecto es un tema complejo. Aunque se reduce la cantidad de plástico que termina en el mar, el proceso también emite gases que pueden contaminar la atmósfera. Sin embargo, Claudio ve la posibilidad de optimizar el proceso para hacerlo autosustentable. «Es un arma de doble filo que uno tiene que saber cómo utilizarlo y en dónde,» comentó.

CONCLUSIÓN SOBRE EL USO DEL PLÁSTICO EN COMBUSTIBLE

El desarrollo de este prototipo muestra que es posible convertir el problema de los residuos plásticos en una solución viable para obtener combustible.

Con un costo estimado entre 3 a 5 millones de pesos para un desarrollo completo y probado, el proyecto de Claudio Álvarez es una luz de esperanza en la lucha contra la contaminación plástica.

Este innovador proyecto no solo demuestra el ingenio y la determinación de un joven chileno, sino también el potencial de la ingeniería y la automatización para resolver algunos de los problemas más urgentes del mundo actual.

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Bastian Muñoz

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