REINO UNIDO BUSCA IMPLEMENTAR UN POLÉMICO PLAN MIGRATORIO SIMILAR AL DE RUANDA EN AMÉRICA LATINA

internacional 23-04-2024

El plan del Reino Unido para deportar inmigrantes indocumentados a Ruanda ha superado su último obstáculo, con el Parlamento británico aprobando una ley que declara al país africano como un destino “seguro” para transferir solicitantes de asilo y extranjeros que hayan llegado irregularmente a las islas británicas.

El primer ministro, Rishi Sunak, ha descrito la iniciativa como un “cambio fundamental” en el enfoque global sobre la migración, destinado a disuadir a las personas vulnerables de intentar llegar al país desde Europa continental en embarcaciones.

Sin embargo, esta medida ha sido objeto de críticas por parte de la oposición, activistas de derechos humanos y Naciones Unidas, que consideran que viola los tratados internacionales en materia de asilo y refugio.

El plan, conocido como “plan Ruanda”, prevé el traslado de solicitantes de asilo que hayan ingresado ilegalmente al Reino Unido a Ruanda, donde se procesarán sus solicitudes de refugio. Aquellos cuyas solicitudes sean aprobadas recibirán el estatus de refugiados y podrán permanecer en Ruanda, mientras que aquellos cuyas solicitudes sean rechazadas podrán buscar asilo en otro “tercer país seguro”, pero no podrán regresar al Reino Unido bajo ninguna circunstancia.

Aunque la iniciativa ha sido impulsada por el gobierno británico, ha enfrentado obstáculos legales y críticas tanto internas como externas. Sin embargo, el gobierno de Sunak ha presentado una nueva ley para blindar el acuerdo con Ruanda, impidiendo que los jueces británicos bloqueen los traslados de inmigrantes.

La iniciativa ha sido defendida por Sunak como una medida para disuadir a los migrantes vulnerables de realizar peligrosos cruces y para romper el modelo de negocio de las bandas criminales que los explotan.

Sin embargo, ha sido duramente criticada por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, quienes han instado al gobierno británico a reconsiderar el plan y adoptar medidas prácticas para abordar los flujos irregulares de refugiados y migrantes.

Internamente, las críticas provienen incluso de filas conservadoras e incluyen preocupaciones éticas, legales y de practicidad. A pesar de esto, el gobierno británico está buscando expandir este plan a otros países, como Botswana, Costa de Marfil, Costa Rica y Armenia, aunque las posibilidades de éxito son inciertas.

La lucha contra la inmigración ilegal es una prioridad para el gobierno conservador, que busca ofrecer resultados tangibles en este ámbito antes de las próximas elecciones generales. Sin embargo, el aumento en el número de indocumentados que llegan al país pone de manifiesto los desafíos que enfrenta el gobierno en este frente.

Jose Ramos

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