FORTALECIENDO A LA CIUDADANÍA DIGITAL PARA LA PROTECCIÓN ANTE EL CIBERACOSO

PERFIL

Por Marcela Colombres, directora de Aprendizaje para el Futuro de Fundación Chile

La convivencia dentro del ámbito educativo se caracteriza por la serie de interacciones y vínculos que se establecen entre todos los integrantes de la comunidad educativa: alumnos, docentes, auxiliares, profesionales de la educación y tutores. La Ley 20.536 reconoce que estas interacciones pueden extenderse más allá de los límites físicos de las instituciones y manifestarse a través de medios tecnológicos como internet o teléfonos móviles. Esta dimensión digital de la convivencia presenta desafíos, dada la rápida evolución de la tecnología, que nos impulsa a reconsiderar cómo nos socializamos en línea. En este contexto, es crucial acelerar nuestra comprensión de las formas de convivencia respetuosa en espacios no presenciales.

En este sentido, es fundamental fortalecer y difundir ampliamente el concepto de Ciudadanía Digital. Según el Centro de Innovación del Ministerio de Educación, que ha venido trabajando activamente en este tema, la Ciudadanía Digital implica el desarrollo de conocimientos, habilidades y actitudes necesarios para que los individuos puedan ejercer adecuadamente sus derechos digitales y promover una convivencia democrática a través de un uso seguro, responsable, participativo, creativo, crítico y reflexivo de las tecnologías digitales. Esto incluye comprender el impacto de estas tecnologías en la vida personal y pública, tanto a nivel local como global.

Una dimensión crucial para el ejercicio adecuado de la ciudadanía digital es la gestión y las responsabilidades relacionadas con la seguridad digital. Esto incluye la creación de entornos digitales seguros y la participación activa en ellos para fomentar el bienestar tanto individual como colectivo. Este enfoque implica una reflexión ética sobre el uso de tecnologías digitales y la conducta en redes sociales, además del conocimiento de derechos digitales, privacidad, protección de datos y la conciencia sobre la huella digital que dejamos.

El estudio “Séptima Radiografía Digital 2024”, realizado por Claro VTR en colaboración con Criteria Research, encuestó a mil estudiantes de entre 8 y 17 años y reveló datos preocupantes: el 26% de los adolescentes indicó haber sido víctima de ciberacoso en los últimos dos meses, y el 4% admitió haber participado en actos de ciberacoso. Las formas de ciberacoso identificadas incluyen ser excluido o ignorado en redes sociales o chats, insultos y la difusión de rumores en línea.

Ante estas cifras, resulta imperativo no permanecer indiferentes. Nos lleva a cuestionar qué está sucediendo en nuestra cultura para que niños de tan solo 8 años estén expuestos a redes sociales y a riesgos como el ciberacoso. Es esencial detenernos y reflexionar desde diferentes sectores de la sociedad sobre cómo establecer regulaciones y límites claros. En este momento, la Comisión de Educación de las Diputadas y Diputados de Chile está debatiendo diversas propuestas legislativas que buscan promover, prohibir y regular estos temas.

Estas cifras son alarmantes y nos instan a actuar con urgencia. Tanto los miembros de las comunidades educativas como la sociedad en general deben educarse en Ciudadanía Digital para poder prevenir y detectar el ciberacoso a tiempo, brindando así el apoyo necesario a las niñas, niños y jóvenes afectados. Es fundamental considerar la Ciudadanía Digital como un mecanismo de protección y promoción de una convivencia que fomente el respeto mutuo. Por lo tanto, es crucial un esfuerzo colectivo y continuado para cuestionar y movilizar la importancia de la convivencia digital dentro del ámbito escolar, centrando la atención en el bienestar de los menores. Debemos enfrentar las preguntas difíciles y buscar respuestas urgentes que sean éticas y que involucren la responsabilidad compartida de todos los actores de la sociedad.

Pablo González

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