¿IGNORÓ MOSCÚ LAS ADVERTENCIAS DE ESTADOS UNIDOS SOBRE UN POSIBLE ATAQUE EXTREMISTA EN RUSIA?

internacional 25-03-2024

Tras el atentado ocurrido en Moscú el pasado viernes, se plantean interrogantes sobre la capacidad de prevención de tales actos. Sin embargo, este reciente ataque ha generado inquietudes particulares para Vladimir Putin, en un contexto de creciente tensión y desconfianza a nivel internacional. Gran parte de estas preocupaciones se centran en una advertencia emitida por Washington.

La advertencia del 7 de marzo por parte de Estados Unidos hacia sus ciudadanos fue inusualmente detallada. Se refería a rumores sobre planes inminentes de “extremistas” para atacar grandes concentraciones en Moscú, mencionando específicamente conciertos. Se aconsejó a los estadounidenses en la ciudad evitar aglomeraciones durante las siguientes 48 horas.

Aunque el momento exacto puede no coincidir, varios detalles sí se alinean estrechamente con los acontecimientos del 22 de marzo. Parece evidente que Washington tenía algún tipo de información de inteligencia relacionada con el Estado Islámico (EI), el grupo que reivindicó el ataque en Moscú.

Además de la advertencia pública a sus ciudadanos, Estados Unidos afirma haber compartido esta información directamente con el gobierno ruso.

“El gobierno estadounidense también compartió esta información con las autoridades rusas de acuerdo con su antigua política del ‘deber de advertir'”, declaró un funcionario estadounidense en un comunicado tras el ataque.

Los países suelen compartir inteligencia, incluso cuando no son aliados, especialmente cuando se trata de posibles ataques contra civiles.

Sin embargo, el problema radica en que Moscú desestimó estas advertencias.

Tres días antes del ataque, el presidente ruso Vladimir Putin expresó a la junta directiva del Servicio Federal de Seguridad (FSB) de Rusia que la prioridad era apoyar lo que llamó “la operación militar especial” en Ucrania. Afirmó que Ucrania había adoptado “tácticas terroristas” y mencionó las “declaraciones provocativas” de Occidente sobre posibles ataques dentro de Rusia.

Esta postura sugiere que la desconfianza entre Estados Unidos y Rusia podría haber influido en la decisión de Moscú de no tomar en serio las advertencias, interpretándolas como un intento de chantaje vinculado al conflicto en Ucrania.

Aunque aún no se conoce la naturaleza exacta de la información que Estados Unidos poseía o transmitió, ni su claridad, es importante destacar que Estados Unidos cuenta con una amplia capacidad para recopilar inteligencia y vigilar de cerca al Estado Islámico.

La rama sospechosa del ataque en Moscú también ha sido vinculada a un atentado contra tropas y civiles estadounidenses en el aeropuerto de Kabul en agosto de 2021, así como a atentados recientes en Irak.

Si la información compartida con Rusia era creíble y específica sobre el EI, podría generar interrogantes sobre por qué el FSB y Putin no la tomaron más en serio. Esta situación podría llevar a Moscú a relacionar el ataque de alguna manera con Ucrania para desviar la culpa y generar apoyo para sus acciones en ese país, en lugar de reconocer posibles fallas en la prevención del ataque.

Jose Ramos

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