AGUA Y JUSTICIA AMBIENTAL: LA LUCHA DESDE PETORCA A CAJAMARCA

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La batalla por el Derecho Humano al agua, desde Petorca hasta Cajamarca, es una lucha encarnizada entre la comunidad y los intereses corporativos. En Petorca, Chile, nos encontramos en medio de una crisis hídrica desencadenada por el monocultivo de paltas Hass y cítricos, que ha dejado nuestras tierras sedientas y nuestros ecosistemas dañados. Esta situación, lejos de ser natural, es el resultado de la codicia y la negligencia humanas, donde la búsqueda desmedida de ganancias ha dejado a nuestra provincia devastada.

La sobreexplotación de los recursos hídricos, el agotamiento de acuíferos y la degradación del suelo son solo algunas de las consecuencias alarmantes de este modelo depredador. Además, la concentración de la propiedad del agua en manos de grandes empresas y terratenientes ha privado a las comunidades locales de su derecho esencial al agua.

La legislación chilena ha sido criticada por priorizar la privatización y carecer de regulaciones efectivas para proteger nuestros recursos hídricos y garantizar un acceso equitativo para todos. La falta de transparencia y participación pública en la toma de decisiones ha dejado a nuestras comunidades marginadas y sin voz.

La situación se agrava al ver cómo este modelo de explotación ahora busca expandirse a otras regiones, como Colombia. Empresas agrícolas chilenas y los llamados “zares del agua” están llevando sus operaciones a territorios donde repiten los mismos patrones destructivos vistos en Petorca.

En Colombia, la lucha apenas comienza, pero ya se vislumbran las sombras de la codicia y el despojo. Los jóvenes activistas son desestimados y estigmatizados por aquellos que defienden el statu quo, pero su resistencia es crucial para proteger el derecho al agua y la soberanía alimentaria de sus comunidades.

Es hora de unirnos en solidaridad con todas las comunidades afectadas por estas injusticias. Como defensores de los Derechos Humanos, debemos exigir un cambio radical en la gestión de nuestros recursos naturales, priorizando el bienestar de las personas y el respeto por el medio ambiente sobre los intereses económicos de unos pocos.

La lucha por el agua y la justicia ambiental es una lucha por la dignidad y los derechos de nuestras comunidades en Petorca, Chile, y en Cajamarca, Colombia. No podemos permitir que los intereses corporativos continúen saqueando nuestros bienes naturales y destruyendo nuestro entorno. Es hora de alzar la voz y exigir un futuro más justo y sostenible para todas las comunidades y territorios de América Latina.

Sebastian Alvarez

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