TRADICIÓN Y REFINAMIENTO GASTRONÓMICO ITALIANO LLEGA A REÑACA CON CORAZÓN EVERTONIANO

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TRADICIÓN Y REFINAMIENTO GASTRONÓMICO ITALIANO LLEGA A REÑACA CON CORAZÓN EVERTONIANO

Inaugurado en octubre pasado, el restaurant Carmine en la Quinta Región combina la delicadeza y el clasicismo itálico con una atención esmerada y amplia variedad de vinos que eleva el standard de los comedores de la zona.

En el ambiente del fútbol, Antonio Bloise es un referente dirigencial evertoniano en las últimas dos décadas. También es conocido porque fue dueño del restaurant Santa Brasa, uno de los mejores en carnes del país. Hace casi dos años, el empresario viñamarino inauguró dos locales en Casa Costanera en Vitacura. Cosenza, consagrado a las pizzas, y Carmine, restaurant de comida italiana, que también abre su oferta a carnes, pescados y mariscos.

Si en esa zona, ese par de locales son los más expansivos del sector, el recientemente inaugurado Carmine de Reñaca –en octubre pasado- funciona en un edificio de varios pisos con una panorámica vista al mar.

En el primer piso está Millefluer, una cafetería de inspiración francesa, y en los dos pisos superiores opera Carmine, con una estética elegante, europea y que guarda muchas similitudes con su hermano mayor de Santiago.

Su cocina, en esencia, trata de replicar los platos italianos clásicos que se ofrecen fuera de Italia. “Recorrimos restaurantes de Buenos Aires, Nueva York y Lima, entre otros”, dice su chef ejecutivo Alejandro Brunetti, para explicar un recetario gastronómico que, más que apostar por la vanguardia, apuesta por la tradición –y la atracción- que siempre genera la comida itálica.

Para partir un Vittello Tonatto, compuesto por láminas de carne de ternera, más una salsa de anchoas y atún, con un pequeño aliño de pimienta y un huevo a media cocción. Es un plato ideal como aperitivo, apetitoso y para compartir entre dos a tres personas. Luego, un tártaro de filete y tomate con queso stracciattella, estaba sabroso, con la carne en su punto y las dosis justas de limón.

De fondo, un risotto al azafrán con entraña y salsa gremolata era, por lejos, el plato de mejor presentación visual. La carne, bien cocida y tierna, junto a los condimentos del risotto lo hacen una carta segura para cualquier comensal.

Para terminar, unos sorrentinos de espinaca y ricota fueron la demostración del carácter italiano de Carmine. El aroma intenso al paladar y la buena calidad de la pasta casera abrieron la necesidad inmediata de tomar un café –también italiano, por cierto-.

Existe una especial valoración por los recursos estéticos, obviamente inspirados en ese país europeo.

La atención, tal como su comedor hermano de Santiago, es diligente y preocupada, sin caer en el hostigamiento y su variedad de cócteles –algunos de autor- y más de 70 vinos logran que la experiencia en Carmine se disfrute y eleve el standard gastronómico en una zona tan vapuleada en estas últimas semanas.

 

RESTAURANT CARMINE

EDMUNDO ELUCHANS 595, REÑACA

DOMINGO A JUEVES DE 12.30 A 16.00 HORAS Y DE 19.00 A 23 HORAS

VIERNES Y SÁBADO DE 12.30 A 23.30 HORAS

CONSUMO PROMEDIO: $30.000

Germán valdivia

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