“SÍNDROME FRIDA KAHLO”

La producción pictórica va de la mano de la popularización de algunas figuras a nivel mundial, pero ¿qué sucede cuando se abusa de la imagen de una mujer artista y se desvirtúa su fin visual? Cuando cuestiono aquello, pienso en la figura de la pintora Frida Kahlo y la explotación de su figura en la actualidad, ya que la vemos a diario en poleras, tazones y libretas de populares marcas donde se explota a diario la venta de su rostro utilizando distintos elementos ajenos al contexto de la artista. Asimismo, se intenta atribuir banderas de lucha actual -en perspectiva ideológica- que no necesariamente son parte del discurso de Frida.

De lo anterior, ¿es justo dejar en segundo plano la producción artística de una pintora y poner encima de ello su imagen o rol femenino en la sociedad? ¿Y conocemos a Frida solo por su deslumbrante estética -popularizada como parte de una moda- más allá de su trasfondo como artista? Sobre esto, toda figura histórica y artística debe ser examinada críticamente según su contexto para evitar anacronismos y vacíos conceptuales. Cuando se valora la figura creadora de la mujer y su producción visual se debe considerar su trabajo iconográfico en relación con su época y vida cultural. Frida señaló en una exposición en Francia: “No te imaginas lo perra que es esta gente. Me da asco. Es tan intelectual y corrompida que ya no la soporto. De veras es demasiado para mi carácter. Preferiría sentarme a vender tortillas en el suelo del mercado de Toluca, en lugar de asociarme a estos despreciables «artistas»” (Hayden Herrera,1990, p.208).

En esta carta, indicaba que su fin creador era la manifestación de sus emociones, pero no pretendía ser objeto de una popularización kitsch y menos del marketing. Tampoco le gustaba la vida enfrascada en grandes reconocimientos ni las frivolidades creadas por los críticos de arte u otros. Podemos referir que la única valorización que esperaba de su persona era su capacidad pictórica. Si bien no podemos objetar que era una artista interesante y clave en el escenario mexicano desde su participación política, así como su fuerte interés por resaltar la cultura Mesoamericana usando bordados de Tehuana o las joyerías de Oaxaca; sin embargo, su fin mayor era ser reconocida como artista visual. El síndrome Frida Kahlo afecta a distintas mujeres a lo largo de la historia donde el centro de discusión es su vida desde una perspectiva de las diferencias y dificultades de género (lo cual es importante), empero, no debemos omitir su capacidad intelectual y creadora la que debe ser centro de discusión. Así, debemos considerar a la mujer artista en una misma posición que el hombre, sin hacer uso de su intimidad como fin de explotación ideológica o desviación anacrónica que aleje de la comprensión de su discurso visual; sino que, por el contrario, se debe trabajar en interpretar, analizar y discutir sobre su figura y dimensión humana a partir de su contexto, valorando sus obras y espíritu creador.

Visitas al post:
249
Yasmin Delgado

Otras Noticias