Con un catálogo de 36 productos biológicos, la firma mexicana Agribest busca ofrecer al productor un balance con los insumos convencionales que entregue rentabilidad y sostenibilidad. El plan de la empresa es empezar a exportar a Estados Unidos y tiene a los productores agrícolas de Chile y Perú en la mira.

F. Aldunate M.

Pese a dedicar toda la última década de su vida a la fabricación de productos biológicos para el campo, el mexicano Obed Mayoral dice que no busca acabar con los productos químicos que siguen predominando en los campos latinoamericanos. “No es nuestro enfoque; no se trata de sustituir la tecnología química. Se trata más bien de complementarla”, dice.

Natural de Hidalgo, Mayoral creó en 2013 la firma Agribest en Texcoco, en medio del clúster agrícola del Estado de México, donde está la Universidad Autónoma de Chapingo, especializada en agricultura, y otras instituciones como el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT), el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), y varias empresas que crean tecnologías en torno al campo. Su objetivo ha sido crear productos de nutrición, estimulación, protección y salud del suelo para los principales cultivos que se extienden por México, pero a partir de insumos naturales y biotecnología: microorganismos, aminoácidos, extractos, ácidos húmicos y fúlvicos, y otros. Y pese a que cuenta con un catálogo de 36 productos distintos que ofrece al mercado, señala que el objetivo es encontrar el balance entre estos con los productos convencionales. “El producto químico, en las dosis y los momentos adecuados, puede tener un efecto importante en los cultivos: no olvidemos que la revolución verde fue producida por productos químicos”.

Mayoral señala que, si bien la revolución verde tuvo muy relevantes efectos en lo económico y lo social al aumentar la productividad de los cultivos, dejó pendiente el desafío ambiental, un foco que la agricultura de hoy debe balancear. “Hoy nos está costando mucho dinero y mucho bienestar haber pospuesto durante tantos años los desafíos ambientales de la agricultura”, dice.

“Hoy nos está costando mucho dinero y mucho bienestar haber pospuesto durante tantos años los desafíos ambientales de la agricultura”

Obed Mayoral, CEO de Agribest

La solución, según él, es el equilibrio entre la acción química y la biológica en los cultivos. “Nuestro enfoque es maximizar la producción y la rentabilidad de manera sustentable”, dice. “Nuestro enfoque es llegar a un equilibrio, en la combinación de lo convencional con los nuevos productos biológicos”.

LA DIFICULTAD DE LOS CULTIVOS BÁSICOS

La necesidad de encontrar este balance entre sustentabilidad y rentabilidad lo aprendió temprano en su negocio. La empresa empezó a trabajar en 2013 con algunos proyectos de investigación, financiado con programas del Gobierno, para introducir biotecnología en cultivos básicos de alta relevancia en México: maíz, frijol, soya, café y otras siembras extensivas. Si bien el argumento ambiental era fuerte, pues había productos biológicos que podían reemplazar a los químicos sin perder productividad, lo económico no estuvo a la misma altura. “Si bien había apoyo estatal para que los productores contaran con esta tecnología, nos dimos cuenta de que el nicho de mercado no estaba en los cultivos básicos”, dice Mayoral.

Por ello, cambiaron de foco y apuntaron a cultivos de mayor valor y más enfocados en la exportación, “en donde es más exigido el tema de la inocuidad y también es muy exigido el tema de calidad”. Partieron por hortalizas y frutales, para luego extender a algunos cultivos industriales como estevia e incluso higuerilla, la cual es utilizada para la fabricación de biocombustibles.

“Si bien había apoyo estatal para que los productores contaran con esta tecnología, nos dimos cuenta de que el nicho de mercado no estaba en los cultivos básicos”

Obed Mayoral, CEO de Agribest

Con ventas en torno a US$ 4 millones anuales y con importantes tasas de crecimiento, los productos de Agribest son usados por unos 120 cultivos distintos. Todos ellos tienen certificación de Cofepris y una buena parte, cuentan con el sello OMRI, que les permite ser para ser reconocido como orgánico en EEUU. No obstante, su foco no es el productor orgánico, sino que todo aquel que busque “maximizar producción y rentabilidad de manera sustentable”.

Además, ofrecen un servicio de análisis de suelo llamado Doctor Tierra, en el que hacen diagnósticos de las fortalezas y debilidades de los suelos agrícolas de los productores, con base en condiciones físicas, químicas y biológicas de cada muestra de suelo, para así realizar las recomendaciones que permitirán recuperar su equilibrio y salud. “Esto, con el objetivo de generar un traje a la medida de aplicaciones para cualquier unidad productiva”, dice Mayoral.

COMPITIENDO CON LA FARMA

Los primeros productos de Agribest en 2013 fueron inoculantes de semillas, los que Mayoral considera que son los más simples de aplicar y de producir. No obstante, explica que desde un inicio buscó introducir los procesos de las grandes farmacéuticas para el desarrollo de nuevos productos biológicos agrícolas. Hoy dice que cuenta que Agribest cuenta con un equipo XEVO G2 XS QTO, una sofisticada tecnología de cromatografia de líquidos acoplado a espectrometría de masas. Su alta sensibilidad permite determinar hasta partes por trillón de una molécula de interés en una muestra. Solo hay 10 iguales en México. “Los otros nueve equipos son de la farma, nosotros somos los únicos que contamos con esta tecnología en el área agrícola”, dice. “Si bien partimos con lo más simple, nos dimos cuenta de que los procesos biológicos podían crear productos que hicieran realmente la diferencia en el campo”.

Agribest cuenta con uno de los 10 equipos XEVO G2 XS QTO que hoy hay disponibles en México para el análisis de moléculas. Es la única que se utiliza con fines agrícolas. 

Mayoral cuenta que un momento definitorio fue cuando la firma agrícola Herradura, que produce agave para tequila y néctares, hizo un estudio en que comparó un producto de control biológico de Agribest con cuatro químicos tradicionales. “Quedamos arriba de ellos”, dice.

OBJETIVOS: EEUU, PERÚ Y CHILE

De hecho, el producto más vendido de Agribest es Biopest Max, un bioinsecticida orgánico de aplicación foliar, elaborado a base de 3 cepas de hongos entomopatógenos (Beauveria bassiana, Metarhizium anisopliae y Paecilomyces fumosoroseus), con lo que puede enfrentar un amplio espectro de plagas de insectos chupadores y herbívoros.

La compañía, que cubre buena parte de México a través de socios distribuidores, busca ahora crecer en mercados internacionales. La firma está haciendo estudios para ingresar al mercado de California y Texas en Estados Unidos, pero tiene su foco en América del Sur: Perú y Chile son los mercados que miran con más atención.
“El desafío es escoger ahorita a los socios de negocio correctos, porque ahí es donde está el tema”, dice. Agrega que se le han acercado fondos y empresas con interés de invertir en su catálogo de productos, pero que por ahora su interés es seguir creciendo con sus propias fuerzas. “El futuro es realmente promisorio”, dice.

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