Si observa síntomas repentinos como boca o cara chueca, lenguaje o habla anormal y debilidad de un brazo o pierna, no espere y acuda de inmediato a un servicio de urgencia preparado para atender estas emergencias.

 

De 4 horas y media a 6 horas es el plazo máximo para que un paciente con síntomas de Ataque Cerebro Vascular (ACV) sea atendido en un centro asistencial y reciba el tratamiento que permita lograr una recuperación exitosa o las menores secuelas posibles producto del daño neuronal.

 

El ACV ocurre cuando se interrumpe el suministro de sangre que irriga una parte del cerebro. Si bien aumenta el riesgo a mayor edad, puede ocurrirle a cualquier persona y de un momento a otro, independiente de su edad o sexo. Se trata de una emergencia médica que no solo deteriora este órgano, también perjudica el funcionamiento de todo el cuerpo. 

 

En Chile cada año hay 40 mil personas que sufren un accidente cerebro vascular. En el Mes del ACV, el llamado de los especialistas es que las personas con sospecha de ACV acudan de inmediato a un servicio de urgencia ante la aparición repentina de las primeras alertas.

 

El Dr. Pablo Lavados, neurólogo de Clínica Alemana de Santiago, profesor de Neurología de la Universidad del Desarrollo y presidente de la Asociación Chilena de Enfermedades Vasculares Encefálicas (ACEVE), enfatiza que los síntomas a los que hay que poner atención son “repentina falta de fuerza o de sensibilidad de la parte inferior de la cara, un brazo o una pierna o todo un lado del cuerpo; súbita dificultad para hablar o modular; desequilibrio repentino; brusca pérdida de visión de un ojo o hacia un lado del campo visual, y cefalea muy severa o la más intensa de la vida”.

 

Agrega que la atención médica inmediata puede salvar la vida de la persona afectada por un ataque cerebro vascular y aumentar las posibilidades de una recuperación favorable. “Se debe acudir rápidamente a consultar a un centro de salud -que tenga tomografía computada o scanner- porque si se confirma la sospecha de un ACV y no ha transcurrido mucho tiempo, se pueden hacer intervenciones que disminuyen el daño. Si es un infarto cerebral se puede disolver el coágulo o trombo que tapa la arteria con medicamentos específicos o se puede sacar o aspirar el coágulo o trombo con una intervención por adentro de la arteria. Si es una hemorragia o derrame se puede bajar la presión y mejorar la coagulación”, explica el doctor Lavados.

 

Para prevenir esta enfermedad es necesario conocer sus principales factores de riesgo: presión arterial alta, obesidad, diabetes o resistencia a la insulina, tabaquismo, colesterol alto, sedentarismo, alimentación poco saludable, arritmias cardiacas, la mayoría de ellos modificables.

 

Está ampliamente documentado que los ataques cerebrovasculares (ACV) tienen altos índices de mortalidad, además de niveles de discapacidad que le generan al paciente un deterioro en su calidad de vida, costos económicos y sociales. Hablamos de una enfermedad que se ha transformado en un problema de salud pública que, para el año 2030, proyecta 77 millones de sobrevivientes en el mundo, de acuerdo al Ministerio de Salud.

 

Aplicación Actúa con Velocidad

 

Además de acudir con rapidez a un centro asistencial, es muy relevante saber dónde acudir, ya que no todos los hospitales o clínicas cuentan con los especialistas o equipamiento para atender este tipo de emergencias. 

 

Esta información justamente está disponible en la APP Actúa con Velocidad, aplicación gratuita, disponible en Google Play y Apple Store. Esta herramienta dirige a la persona de acuerdo a su localización, orientándola hacia el recinto de salud más cercano. También ayuda a reconocer los síntomas más comunes de un ACV en forma fácil y sencilla, cuenta con un botón de contacto directo con ambulancias y urgencias SAMU, y la opción de llamada a un click con familiares y/o cuidadores.

 

ACV en cifras

 

  • 8 de cada 10 ACV pueden prevenirse, mediante hábitos de vida saludable.
  • Durante un ACV mueren casi 2 millones de neuronas por minuto.
  • Cada 30 minutos un paciente con ACV que pudo haber sido salvado, muere o queda con discapacidad permanente porque recibió tratamiento en un hospital no preparado.

 

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Buen trabajo

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