Ad portas del “Día Mundial del Ahorro de Energía”, es fundamental concientizar sobre la eficiencia y cuidado de los recursos naturales partiendo desde casa. Mejorar los hábitos de consumo en el hogar no solamente contribuye a disminuir las cuentas de servicios básicos, sino también a reducir la emisión de gases contaminantes hacia la atmósfera y, por ende, cuidar al planeta.
La Comisión Nacional de Energía (CNE) estima que el consumo energético en Chile aumente en un 60% durante los próximos 20 años. Actualmente, según cifras del Ministerio de Energía, las familias chilenas gastan al año un promedio de $600 mil en electricidad y calefacción, cifra que podría alcanzar $1 millón con la proyección anterior.
La energía está presente desde que encendemos el interruptor de la luz hasta cuando abrimos la puerta del refrigerador para pensar qué comer, considerando que una familia de cuatro integrantes lo hace en promedio 70 veces al día esta costumbre se vuelve excesiva, por esto resulta tan importante tomar acción para que pequeños cambios logren reducir significativamente el consumo.

 

En esta línea, es recomendable preferir electrodomésticos eficientes que cuenten con etiqueta clase A, evitar el consumo silencioso de electricidad desenchufando los aparatos eléctricos en desuso y poner en práctica pequeños hábitos responsables tales como prender la luz sólo cuando sea necesario, hervir el agua una sola vez y mantener cerradas las puertas de los electrodomésticos. La clave está en gastar la menor cantidad de recursos para obtener los mismos beneficios, sin dejar de lado la calidad de vida de las personas.

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