En el mes de agosto, el FMI adhirió a las proyecciones pesimistas para nuestro país, siendo el único de la región con caída de su P.I.B. en el 2023, proyectando que nuestra economía caiga un 1%.

 

Para este 2022, el FMI espera que la economía se expanda un 2%. El pronóstico para el 2023, se suma al expuesto por el Banco Mundial, que también anticipó que Chile anotaría las cifras de crecimiento más bajas de América Latina. Por otra parte, el Fondo proyecta que el P.I.B. de América Latina crecería 3,5% este año, mientras que en el 2023 la expansión sería de 1,7%. Específicamente para Chile, cuyo IPC se ubicó en 13,7% en términos anuales en septiembre, la inflación terminaría el año en 11,4%.  Mientras que en el 2023 se ubicaría en un 8,7% anual, todavía muy lejos de la meta de 3% con la que trabaja el Banco Central de Chile.

 

En la primera quincena de octubre, el Banco Central elevó nuevamente los costos de endeudamiento en un 0,5%, llegando a un 11,25%, el aumento más pequeño desde el comienzo de su estrategia para contener la inflación, esto se justificaría, porque la demanda de los consumidores locales disminuye y, la inflación anual empezaría a disminuir desde un máximo histórico observado en los últimos 30 años. Recordemos que, la inflación anual se desaceleró en septiembre llegando a 13,7% desde un máximo de 14,1% el mes anterior, el primer descenso desde principios de 2021. “Los aumentos de precios se moderarán aún más”, señaló el ministro de Hacienda, Mario Marcel. Sin embargo, se debe ser cauteloso y no bajar la guardia, de muestra sólo un botón, veamos lo que ha ocurrido con el precio del dólar. Chile al ser un país que importa una gran cantidad de productos que consume la población, está expuesto a presiones inflacionarias vía tipo de cambio. El peso, en comparación con el dólar, ha caído alrededor de un 5% desde la anterior reunión del Banco Central donde anuncio su decisión de tasa para el mes de septiembre (10,75%).

 

¿Qué nos espera el 2023 como país en términos económicos? Se debiera estar muy atento sobre cómo va a interactuar la recesión proyectada por múltiples agentes con la inflación, lo anterior porque es esperable que las presiones inflacionarias disminuyan a niveles históricos, no es un hecho cierto aún, es más, es muy poco probable que ello ocurra para el 2023. Si se sigue observando una alta inflación, el Banco Central vería dificultada su estrategia de combatirla sin profundizar los efectos negativos en la economía local. Y, en este caso, tampoco es óptimo una política monetaria contractiva con una fiscal expansiva. Reconozcamos, eso sí, que una buena focalización por parte del gobierno podría aminorar esto. Durante el 2022, y en gran medida explicado por la variación del IPC, los salarios reales de las personas han caído más que la variación de los precios, dicho de otra forma, no sólo los precios han subido, sino que somos más pobres. La única manera de revertir esto es controlando la inflación. Hoy en retrospectiva vemos el daño que nos ha causado la política de retiros de los fondos de las AFP. Está claro que muchas familias necesitaron en el período de pandemia liquidez (otras muchas no) y hoy pagamos como país ese precio. Debiéramos pensar que al estar todos de acuerdo con frases como “crecer con equidad” o “crecer con igualdad”, si somos más pobres, cada vez serán más lejanas estas metas. Chile se ha caracterizado históricamente por ser, en general, un país ordenado en aspectos económicos, con visión de largo plazo. Ahora no nos queda más que volver a esa senda solo con un objetivo claro: disminuir la pobreza y entregar a nuestros conciudadanos el crecimiento con igualdad y equidad que se merecen.

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