“El capitán del Itata 1922. Historia de un naufragio” es el título del libro que fue presentado durante la tarde del viernes 30 de septiembre, en una ceremonia efectuada en dependencias del Museo Marítimo Nacional (MMN), la que contó con la participación de destacados invitados, entre los que se encontraron representantes de instituciones vinculadas al ámbito naval, académico, cultural, artístico y patrimonial.

La actividad, que fue organizada por este centro histórico patrimonial de la Armada de Chile en conjunto con la Editorial Puntángeles de la Universidad de Playa Ancha, se encontraba enmarcada en la conmemoración de los cien años del naufragio del vapor Itata en las costas de la región de Coquimbo en 1922, constituyéndose en la peor tragedia marítima que ha cobrado mayor cantidad de vidas en la historia de Chile.

En la oportunidad, el libro, cuya autoría pertenece al destacado artista nacional, Patricio Caldera Gaete, de larga trayectoria en las Artes Visuales a nivel local y nacional, y quien además comparte un lazo consanguíneo con el capitán del Itata al tratarse de su tío abuelo, fue presentado por el Periodista, Investigador y Escritor, Andrés García Lagomarsino, quien acera del escrito señaló: “El capitán del Itata es un relato histórico investigativo, que cuenta como protagonista a Julio Caldera Araos quien vivió hace un siglo la mayor tragedia marítima de la cual tenga memoria el país. En ella perecieron más de 400 personas, incluidos más de 100 niños. Familias completas murieron ese fatídico 28 de agosto de 1922. Esta catástrofe estremeció a la nación y generó un gran debate sobre las condiciones en que se transportaban mercancías, animales y gente en los barcos de cabotaje. Además significó que cambiara para siempre la forma de viajar que tenían las personas al norte de Chile, que en su mayoría iba a probar suerte a la industria del salitre. Este escrito recorre los significativos acontecimientos acaecidos en esos años, dándole un contexto social y político a esta historia que se niega a sumergirse en el olvido y que reflota nuevamente al encontrarse recientemente los restos del barco”.

Por su parte, Patricio Caldera, añadió: “Camilo José Cela, Premio Nobel de Literatura decía que habían 2 tipos de hombres, aquellos que construyen la historia y aquellos que la padecen. Yo no sé bien en qué lado de la historia estarán las personas que protagonizan este relato, lo que si pude constatar en esta investigación, son las innumerables acciones heroicas que sucedieron en este evento. Gente que desinteresadamente o anónimamente hizo todo lo posible por cumplir su cometido. Como olvidar a Juan Letelier que salvó del hundimiento del barco, luego salvó del volcamiento del bote en la rompiente de las olas, desnudo y muy agotado sigue corriendo por la arena y su corazón no da más y fallece, como muchos que sucumbieron en la orilla de la playa.  Como olvidar al Ingeniero Ramm, que junto a Pablo Varas, retirado del ejército, hicieron una vela en el bote con el abrigo de este último, luchando bravamente contra las inclemencias del tiempo, no lograron sobrevivir. Como olvidar al anónimo fornido muchacho, que a empujones se abre paso entre la muchedumbre en pánico, solo para salvar y depositar a una niña en un bote, y luego despedirse y lanzarse al vacío del océano.  Y como no detenerme en la actitud dignísima de mi tío abuelo, El capitán Caldera que sangrando de la garganta y con el brazo quebrado no abandonó el barco hasta las últimas consecuencias.  Y hoy aquí en el Museo Marítimo Nacional, mismo lugar que lo vio formarse como alumno cuando era Escuela Naval, donde vivió seguramente grandes momentos de su vida, rendimos este homenaje a todos los que perecieron en ese naufragio en su nombre. De alguna manera cerramos el círculo abierto por el olvido y rescatamos de las profundidades de la historia una parte de sus vidas”.

Al término de la presentación del libro, Patricio Caldea hizo entrega en donación al Museo de una pintura, obra también de su autoría, y que retrata el vapor Itata navegando por las costas de Chile. Pintura, que será prontamente exhibida en la sala de Bienvenida de este centro histórico patrimonial del cerro Artillería para ser apreciada por sus visitantes.

Cabe destacar que la obra donada inicia su proceso de confección por el artista el año 2018, mismo año en que comienza su investigación para la elaboración de su libro, dando los primeros pinceladas en un salón del Museo, el mismo que ahora lo albergará por un tiempo para recordar a aquella embarcación que hace un siglo fue la protagonista de una de las mayores tragedias marítimas que se recuerden en los anales de la memoria nacional.

Al respecto, el Director del MMN, Contraalmirante Andrés Rodrigo, expresó: “Quiero agradecer a Patricio Caldera por elegir el Museo Marítimo Nacional para el lanzamiento de esta interesantísima obra y, de igual forma, y en nombre de todo el equipo del Museo, agradecer, sinceramente, su amable gesto al donarnos la pintura que, de alguna manera, contextualiza también su arduo trabajo de investigación y la propia tragedia vivida ese 28 de agosto de 1922. Tanto en el libro como en la pintura, existe un elemento común: el mar, y precisamente este Museo cuenta de la historia que en las aguas se escribieron, pero la significancia de la historia no se mide solamente por el origen o el impacto respecto de sus consecuencias, sino también, la trascendencia de la historia radica en las personas que la construyeron”.

 

 

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