La luz, la humedad, las bacterias, los hongos y la contaminación son, entre otros, los principales factores del deterioro que afecta la conservación de las obras de arte. El desgaste, el desteñido y la aparición de manchas son señales inequívocas del proceso de envejecimiento que provocan los factores ambientales en las estructuras moleculares de una obra artística.

En nuestro país se ha observado en el último tiempo un sistemático interés por preservar y colocar en valor la producción gráfica del último siglo y, además, proteger la salud de las y los artistas a través del uso de elementos menos tóxicos en sus creaciones.

En ese marco, un equipo de investigadores de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Valparaíso propone una innovadora solución, que se orienta a crear un papel perdurable para uso artístico mediante la utilización de las propiedades milenarias de los líquenes.

Los líquenes se encuentran en todo el mundo y tienen la capacidad de habitar ecosistemas extremos. En Chile, si bien existen líquenes que viven en el desierto de Atacama, también se pueden encontrar en los gélidos territorios antárticos. Estos peculiares organismos aparecen frecuentemente en los tupidos y húmedos bosques australes, adheridos a piedras y a troncos de árboles, pero no son parte de ellos.

“Los líquenes son una simbiosis entre un hongo y un alga o cianobacteria”, explica Waleska Vera, doctora en Ciencias mención Química y académica de la Escuela de Química y Farmacia de la UV, quien lidera el proyecto denominado “Lichen Paper”.

La doctora Vera adelanta que “se conoce que el deterioro es inherente al documento artístico, dado sus propiedades fisicoquímicas de naturaleza reactiva e inestable, por tanto, es posible anticiparse al manejo de su estabilidad controlando la estructura del sustrato”.

Asimismo, la investigadora afirma que la luz natural causa daños acumulativos e irreversibles y la humedad provoca deformaciones y aparición de manchas, decoloraciones o crecimiento de bacterias y hongos, los que son destructivos para la obra de arte y potencialmente nocivos para quienes trabajan con ellos.

“Dado que no es posible controlar todas estas variables es que la realización de este proyecto busca potenciar las propiedades antimicrobianas, antifúngicas y fotoprotectoras de extractos liquénicos desechados de la industria maderera nacional e incorporarlos en la manufactura de un papel desechado y triturado en oficinas, fomentando la reutilización de éste”.

Estas propiedades fueron validadas científicamente en el Laboratorio Herbario de Líquenes y en el Laboratorio de Síntesis Orgánica y de Productos Naturales de la Universidad de Valparaíso con el estudio y análisis de especies del género Protusnea, las que reúnen las tres propiedades mencionadas.

La doctora Vera además asegura que de esta manera se potencia el ciclo de jerarquía de residuos y además ofrece al artista una mayor conservación de sus creaciones en este soporte.

Finalmente, y con relación al proceso de creación del nuevo sustrato, la académica explica que una vez obtenido el extracto liquénico este se incorpora a la pulpa de papel, generando el nuevo producto con las propiedades protectoras.

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