Este martes 20 de septiembre se conmemora el Día Internacional de Concientización sobre el Crecimiento Infantil, que tiene como objetivo generar conciencia en la población sobre las más de 200 condiciones que afectan el crecimiento de millones de niños y niñas en el mundo.

 

Cada 20 de septiembre se conmemora el Día Mundial de la Concientización sobre el Crecimiento Infantil, el cual busca generar conciencia en la población y profesionales de la salud, sobre las condiciones y la importancia de conocer y diagnosticar los trastornos de crecimiento infantil de los niños y niñas del mundo.

El crecimiento es un fenómeno biológico complejo influenciado por los genes, la nutrición, el medio ambiente, la salud, las hormonas y los factores de crecimiento, consistentes en la adecuada disponibilidad y estructura de las proteínas que estimulan el crecimiento celular. Además, es parte vital del desarrollo del niño y un indicador de su bienestar, por lo que, si no está creciendo adecuadamente, puede existir una condición subyacente que lo esté provocando.

Si bien es imposible determinarlo con exactitud, porque el desarrollo depende de varios factores, uno de los primeros elementos a considerar al hacer los cálculos son los antecedentes familiares, en especial la estatura de los padres. “Sin embargo, cuando uno de los padres posee una estatura bajo lo considerado estadísticamente normal, debemos sospechar que ese progenitor posee una patología y que ese hijo podría heredarla o tener mejor potencial”, analiza la doctora Verónica Mericq, endocrinóloga infantil del Instituto de Investigaciones materno infantil de la Universidad de Chile.

“Los desórdenes del crecimiento son condiciones que pueden afectar la estatura, el peso y algunas veces el desarrollo sexual de las personas. Existen muchos tipos de desórdenes del crecimiento, provocados por diferentes factores, la mayoría de los cuales resultan en una estatura inferior a la esperada y otros problemas médicos. Si los desórdenes del crecimiento se dejan sin tratamiento, pueden llevar a problemas de salud adicionales y de calidad de vida más adelante en la vida”, explica la doctora.

Hoy en día se conocen más de 200 condiciones que afectan el crecimiento, y pueden estar asociadas a serias implicaciones en la salud, tales como problemas cardiacos, inconvenientes en el aprendizaje, salud visual, salud auditiva, salud respiratoria, salud ósea, salud del sistema urinario, sistema inmune y composición corporal.

Diagnóstico y tratamientos

 

“Lo primero es descartar enfermedades, por ejemplo, aquellas de tipo “sistémico” renal, parasitosis, cardiopatías, anemias, luego alteraciones hormonales y alteraciones esqueléticas, cromosómicas o de genes puntuales que pudieran incidir en un tamaño menor a lo normal”, explica la doctora Mericq.

“Si la situación lo amerita, existe la posibilidad de iniciar tempranamente una terapia para mejorar la talla de un niño con hormona del crecimiento, alrededor de los dos o tres años de edad” dependiendo de la causa de la baja estatura, esta terapia puede ser altamente eficiente en mejorar la velocidad de crecimiento y la estatura final, declara la doctora Mericq. Así mismo dependiendo de la causa subyacente puede también mejorar la composición corporal del niño.

“Por lo mismo, los controles sanos y el control pediátrico es fundamental, porque es este profesional quien puede evaluar si el menor recuperó o no su talla al cabo de los dos primeros años. En caso contrario, lo puede derivar a un endocrinólogo para evaluar alternativas de tratamiento”, indica la profesional.

En efecto, el historial de crecimiento de un niño con baja estatura es decisivo para su tratamiento. A partir de él se debe diferenciar a quiénes tienen retardo de crecimiento prenatal -por enfermedad materna, exposición a toxinas y problemas en el parto- de aquellos que nacen bien y luego dejan de crecer como se esperaba.

“La efectividad de estos tratamientos depende de a la edad que se comience. Es decir, lo ideal es tratar estos trastornos antes de la pubertad. Luego, el tratamiento puede ser algo tardío y menos efectivo. Por eso es tan importante llevar a los niños a los controles sanos”, advierte la doctora Mericq.

Por lo mismo, es realmente importante que los padres lleven un registro del crecimiento de sus hijos y acudan a revisiones periódicas e integrales con el pediatra o médico tratante, con el objetivo de determinar si el niño o adolescente requiere un estudio para evaluar su desarrollo, y evaluar si es acorde a las curvas de crecimiento según su edad, sexo y otros factores del entorno.

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