Fernando Alvarez dijo que “somos el gremio más antiguo que hay acá, y que nos hayan eliminado, es una canallada lo que hicieron con nosotros”

Aunque han sufrido mucho por la pérdida de su fuente laboral desde hace tres años, el gremio de los dueños de coches victoria están esperanzados en que este medio de transporte vuelva a las calles céntricas de Viña del Mar, ya que la Corte de Apelaciones de Valparaíso deberá pronunciarse a raíz de un recurso judicial interpuesto ante la resolución de la Municipalidad de la ciudad jardín que los dejó de brazos cruzados.

Lo señaló Fernando Alvarez Tapia quien cumplió cuarenta años trabajando con los coches victoria, relató el momento por el que pasan los agremiados: “Lo hemos pasado muy mal porque era nuestra fuente de trabajo. Nosotros estamos mal económicamente, porque quienes teníamos algo guardado, ya todo se ha gastado y no hemos recibido ninguna ayuda del gobierno municipal ni del gobierno nacional. Estamos mal, sin trabajo. Estamos trabajando en otras cosas, pero no es lo mismo cuando se ganaba en los coches victoria. Tenemos todos los caballos y ninguno de mis compañeros ha vendido alguno. Los seguimos alimentando. Yo en tres caballos gasto 240 mil pesos mensuales, en pasto, avena, afrecho y 300 mil pesos también, cuando hay que herrarlos cada dos o tres meses, porque esa labor hay que hacerla. Aunque no están ocupados, hay que errarlos, cortarles las uñas y todas esas cosas. Así que estamos mal”.

Alvarez aporta un poco de historia respecto de los coches victoria: “Están todos guardados en Sausalito. Somos 36 y antes éramos más de 200 coches. Le estoy hablando del año cuarenta. Después se repartieron con el tiempo en varias ciudades de la Quinta Región y recuerde que en Santiago también hubo coches. Hubo en Quillota, San Felipe, Los Andes, Valparaíso y Viña del Mar. Hay que recordarle a la gente que los coches victoria fueron el primer medio de transporte que hubo para Santiago, cuando eran coches posta, como se le llamaba. Porque la Reina Victoria mandó los coches. Por algo se llaman Victoria. Y los coches posta es lo mismo, pero iban a Santiago. Salían de la Plaza Sotomayor, por Colón, camino viejo a Santiago. Había posta para ir cambiando caballos. Había que atravesar todos los llanos que había en Santiago para llevar a los futres, en esos años. Entonces somos primeros que todos los autos. Nosotros somos el gremio más antiguo que hay acá y que nos hayan eliminado, es una canallada lo que hicieron con nosotros. La señora Virginia Reginato, junto con los animalistas nos metió en la consulta ciudadana. No tenía por qué habernos metido a nosotros. Y esta señorita que hay ahora no quiere darnos permiso para trabajar. Así que ahí estamos en manos de abogados. Vamos a la Corte de Valparaíso durante este mes de septiembre. Queremos volver a nuestro trabajo. Nosotros no queremos plata. Nosotros queremos que nos devuelvan nuestro trabajo”.

Por ahora el futuro se ve incierto: “Yo tengo 71 años ¿adónde me van a dar pega en otro lado a mí? Tengo una jubilación de 185 mil pesos. Gracias a Dios tengo hijos buenos y por eso me saqué la foto con uno de ellos aquí en el Sporting. Él se llama Víctor Alvarez que es capataz y trabaja con Sergio Inda., El otro hijo que trabaja en la municipalidad me ayuda también. Le regalé a él dos caballos para las nietas a fin de que me ayudaran. Me pasan cien mil pesos todos los meses y yo gasto 140 mil. Así que imagínese, estamos viviendo al tres y al cuatro, pero no muertos de hambre, gracias a Dios”.

Tuvo una yegua que vivió 33 años “La castañuela”: “Era de la familia Olivares de acá de los coches victoria. Tengo un caballo El Diamante, que es un potro, Tengo dos hijos de el. Yo los tengo y nacieron en la casa y nosotros los cuidamos como si fueran niños. Les damos comida todos los días y sin contar lo que gastamos en viruta y aserrín para que duerman bien. Yo les demostré a todos. Al veterinario del Sporting quien fue a ver los caballos el doctor Gonzalo Ouvrard “yo pensé que me iba a encontrar con puras calamidades” nos dijo. Todos los caballos están gordos y nos dio el certificado”.

En la fotografía, aparece Fernando Alvarez a la izquierda, de sombrero junto a su amigo Héctor Maira, en los jardines del Sporting.

 

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