Actualmente, los pronósticos del viento que se hacen en Chile se realizan a una resolución de tres kilómetros. Estas predicciones entregan información fundamental para la toma de decisiones en relación a la operatividad de los puertos y de la actividad marítima de todo el país. Además, contribuyen a la reducción de los riesgos de fenómenos climáticos extremos y ofrecen a las comunidades alertas con el objeto de que puedan prepararse y protegerse de sus efectos.

Sin embargo, la topografía en algunas zonas de nuestro país podría interferir o modificar la velocidad y dirección del viento. Frente a esta variable, un grupo de investigadores, liderados por la directora del Departamento de Meteorología de la Universidad de Valparaíso, Ana María Córdova, propone desarrollar un sistema de modelamiento de viento de mayor resolución para la zona austral de Chile.

La iniciativa tiene por objetivo desarrollar, implementar y transferir un sistema de modelación para el pronóstico de viento en alta resolución (que se denominará SiVAR-Austral) que contribuya a la planificación de la actividad acuícola y marítima de la zona austral de Chile y que sirva como una herramienta para pronosticar, con tres a cuatro días de anticipación, la fuerza y dirección del viento a una escala de trescientos metros. Además, se espera que se utilice como insumo para las entidades encargadas de los cierres de puerto e instituciones de la zona para tomar medidas en forma acotada y solo en las zonas que se verán afectadas.

Así lo explicó la doctora Córdova tras adjudicarse el Concurso IDeA I+D, perteneciente a la Subdirección de Investigación Aplicada de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) para el proyecto titulado “SiVAR-Austral: sistema de modelamiento de alta resolución para la planificación de la actividad acuícola y marítima en la zona austral de Chile”.

“Actualmente, el Servicio Meteorológico de la Armada (dependiente de la Directemar) tiene pronósticos meteorológicos operativos en la zona austral a nueve y tres kilómetros mediante la implementación conjunta con nuestro departamento del modelo WRF, sin embargo, dada la compleja topografía de la zona, donde tienes islas, canales, fiordos, penínsulas y montañas en unos pocos kilómetros, es necesario un pronóstico de mayor resolución, que sea una herramienta que ayude a la toma de decisiones, por ejemplo, en lo referente a los cierres de puerto”.

La doctora Córdova agregó que actualmente el Departamento de Meteorología de la UV asesora al Servicio Meteorológico de la Armada en el área de la modelación atmosférica, gracias a un convenio que está cerca de cumplir una década.

En esa línea, la investigadora agregó que “cuando tienes problemas de vientos muy fuertes las capitanías de puerto deben ordenar los cierres de las operaciones portuarias y acuícolas para proteger a la población, lo que provoca la paralización del transporte marítimo de pasajeros y de carga. Esta situación impide que las personas puedan trasladarse a otras zonas para acceder a servicios como consultorios, hospitales u otros, porque allá la gente se mueve a través del transporte marítimo. También se detienen las faenas de la industria acuícola, porque no pueden movilizar a su gente o recibir sus insumos, entre otras cosas. Entonces un cierre de puerto innecesario en zonas que no son afectadas tiene efectos económicos y también sociales”.

“Hoy en día los pronósticos se trabajan a una escala de tres kilómetros, porque hacerlo a mayor resolución significa un costo computacional muy grande. Lo que nosotros vamos a desarrollar, y ahí está la innovación, es tomar estos pronósticos que están a tres kilómetros (tres mil metros) y los vamos a modelar a una escala menor, de trescientos metros, bajamos de tres kilómetros a trescientos metros, con el objetivo de poder entregar una información más acotada. De manera que cuando se tenga que cerrar un puerto se cierren aquellas áreas que sí podrían ser afectadas por fuertes vientos y no se incluyan aquellas zonas que no van a ser afectadas”.

Asimismo, relevó que “este modelo de alta resolución que vamos a generar es lo que no está en Chile hoy día. Nos focalizamos en la zona austral, en una primera etapa en la zona de Reloncaví, y vamos a generar un modelo utilizando una combinación de métodos de ‘machine learning’ y correcciones de consistencia que generará campos de viento cercanos a superficie a trescientos metros de resolución y que no tenga un gran costo computacional, porque hoy se podría hacer con otros modelos dinámicos, sí, pero el costo computacional es altísimo”.

El SiVAR-Austral se perfila como un bien de uso público que proveerá acceso a pronósticos de viento con una resolución capaz de representar la alta variabilidad espacial asociada a la compleja topografía de la zona austral.

“Esto es importante para una mejor planificación de las actividades productivas y marítimas de la zona que dependen fuertemente de las condiciones meteorológicas locales. El tener a la Directemar, encargada de la seguridad marítima, y al IFOP, encargado de asesorar a los organismos públicos en temas de pesca y acuicultura, muestra la necesidad de un servicio como este y avala su utilidad para los usuarios finales”, destacó.

En ese contexto, afirmó que “la propuesta de nosotros es entregar información que sea útil para la población. La idea del proyecto es hacer un desarrollo científico y tecnológico, pero a través de nuestros asociados, que llegue y sirva a las personas, entregando esta información a las instituciones oficiales, que son las mandatadas para entregarla de manera oficial a los tomadores de decisiones”.

El proyecto se desarrollará en conjunto con investigadores de la UFRO y tiene como asociadas a la Dirección General del Territorio Marítimo y de Marina Mercante (Directemar) y al Instituto de Fomento Pesquero (IFOP).

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