El Palín, el Vaka Tuai, el Haka Pei y el Pora alcanzarían esta condición. La moción será analizada en una próxima sesión ordinaria. Ya recibió el respaldo de la Comisión de Educación.

En condiciones de ser visto por la Sala, quedó el proyecto que reconoce como deportes nacionales a los juegos deportivos ancestrales de los pueblos originarios. Esto luego que los integrantes de la Comisión de Educación y Cultura aprobaran en general y particular, la moción en primer trámite.

El texto de autoría de los senadores Francisco Chahuán, Carmen Gloria Aravena, Yasna Provoste, José García Ruminot y Jaime Quintana, introduce en la ley del deporte las prácticas que realizan colectividades como las mapuches, yamarás, quechuas, atacameñas, collas, diaguitas y rapanuis, entre otras, todo ello con el fin de conservar nuestro patrimonio cultural inmaterial.

Durante la sesión intervino la Ministra del Deporte, Alexandra Benado respaldando la norma pero haciendo ver que se nominan estas actividades como juegos deportivos nacionales, pero sin la categoría de disciplina deportiva ya que para ello, se requiere una postulación y la decisión de un comité.

Al respecto se registró un debate con los senadores en cuanto a los efectos jurídicos de esta definición puesto que un deporte nacional debe cumplir ciertas reglas y formalismos para ser considerada una disciplina. Solo en este último caso, aquellos que la practican pueden postular a fondos del Instituto Nacional del Deporte (IND) para desarrollarla.

Asimismo la autoridad recomendó que se consulte a los pueblos en cuestión para saber si están de acuerdo en este reconocimiento y cuáles son los juegos que ellos destacarían. PROYECTOsubir

Los legisladores explican este vacío legal indicando que la citada normativa “que constituye el marco jurídico nacional en esta importante actividad social, no establece un procedimiento para la declaración de un deporte o juego, de cualquier tipo, como nacional.

Los pueblos originarios chilenos han realizado desde siempre una serie de prácticas que involucran actividad física y deportes, y que deben ser reconocidos y respetados por nuestra sociedad.

Así por ejemplo, los mapuches practican el palín, en el cual se usa un bastón, también denominado chueca y una bola, el cual fue considerado incluso como un juego que en ciertas circunstancias, tenía el carácter de sagrado.

Entre los aymarás, quechuas y atacameños, más que actividades deportivas propiamente tales, tienen gran relevancia los bailes ligados a las festividades religiosas. Los collas y diaguitas gustaban de adquirir destrezas, a nivel de la motricidad requerida para las actividades propias de la vida rural, y en este mismo contexto han desarrollado competencias basadas en la fuerza física.

Los rapanuis, al igual que los mapuches, son los que más han mantenido los deportes ancestrales, que se practican hasta el día de hoy, y que se desarrollan principalmente durante la Tapati, o fiesta típica que se realiza en el mes de febrero de cada año en dicha posesión insular.

Entre estos deportes, son dables de destacar el vaka tuai, que consiste en recrear una embarcación tradicional y posteriormente, viajar en ella; el haka pei, competencia en la cual los jóvenes se deslizan en troncos de plátanos, alcanzando grandes velocidades y el pora, o competencia de nado sobre un flotador de totora”.

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